Mis propias conclusiones de la vida

El respeto que me deben las personas que no gozan de mi amistad!!

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«Mis propias conclusiones »

Llegue a la madures que solo da la experiencia de los años vividos!

¡Ya no tengo miedo! De expresar todo  lo que opino de muchos en la vida.
¡La Vida!, Ella, poco a poco, te va enseñando con el andar  del tiempo, ¿Qué fue bueno? para ti y que no resulto así, como en una evaluación escolar y de la que dependiera el lugar que pudieses ocupar en un breve espacio de tiempo, que llamamos vida.

Desde niño, en la medida que elevaba mi estatura, surgían las esperanzas, ingenuas , sin límites……. reía y eras feliz, sin preocupaciones, eras sobretodo un ¡niño!; todo era color de rosa. Hasta que los desengaños y las equivocaciones te desplomaban sumiéndose en un dolor muy difícil de entender y….. que poco a poco fue endureciendo tu carácter tu voluntad, transformando tus más exquisitos sueños.

No todos tus nuevos amigos y tus seres queridos te daban el toque de esperanza, consuelo y amor que necesitabas, algunos fueron sinceros, amables verdaderos guías, otros quizás no, pero tú no sabias definir la realidad que no te mostraban, creyendo en su fidelidad y su amistad,  y en algún  gran amor de alguien querido para ti, creando aciertos e incertidumbre que para ti era un escollo más que vencer, un abismo del que quizás te costaría mucho trabajo salir, sin comprender todavía qué cosa era la vida y que te deparaba con sus años.

A veces un logro, un triunfo, o simplemente el fracaso, de algo que tú deseabas y que simplemente nunca lo pudiste lograr; Algo así, Como aquel amor de adolescente, que te hacia soñar, faltándote hasta el aire que respiraba y que una tarde descubriste que ese amor no era tuyo……. ¿Qué desilusión? de aquel primer beso que soñaste y que nunca fue para ti; Pero mi paciencia a través de mi madures se fue agotando para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante,  intolerante,  sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no estoy dispuesto a perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.

Me fui dado cuenta que no tengo paciencia para el cinismo y la hipocresía de algunas alabanzas en exceso o de las exigencias de cualquier naturaleza que tratan de imponerme otros infames.

Ya perdí la voluntad de tratar de agradar a quien no agrado, de amar a quien nunca me amó; Me case de sonreír a quien no quiso hacerlo. Ya no puedo soportar ni un minuto más a quien miente o quiere manipular mis normas mas elementales.

Ya no tengo tiempo para debatir con mediocridades; Me asfixian los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos, palabras y logros, mi personalidad y ya mi madures, no me lo permite.

Odio por naturaleza la mentira, aborrezco a todos aquellos seres que te engañan persiguiendo sus mas mezquinos fines ya sean políticos, económicos o sociales. Si, los ¡odio!! y ya no tienen lugar en mi corazón; Admiro la gente sencilla, tolerante, desinteresada que ande del lado de la verdad y la honradez, que te mire a los ojos, y al fondo del alma.

Admiro aquel ser que no huya de sus responsabilidades por duras que sean, que sepa asumir sus errores, que defienda la dignidad y el valor humano, sin importarle sus riquezas; y que solo brille por sus méritos; Que sepa que Lo esencial es lo que haces que la vida valga la pena, que reconozca que pudimos estar equivocados y ser engañados, pero que lo acepte sin miedo, a decirlo en público; porqué no somos perfectos.

En la vida hemos sido presa de manipuladores, de hipócritas sin escrúpulos, que engañaban tus sentimientos, haciéndote injusto o inflexible con algunas decisiones equivocadas o exageradas a las que ya no tengo porqué aceptarlas ni soportarlas; Hoy gracias a mi madurez, me siento libre de poder opinar, o discrepar; me siento mas comprometido con mi pensamiento y mi  modo de actuar sin miedo a mi opinión por dura que sea. Exijo respeto!. Con mis criterios; Al igual que respeto y admiro, a los que tienen opiniones diversas y diferentes de la vida, siempre que no laceran o pisoteen la dignidad humana, la versión culta de la libertad del pensamiento y de la palabra, ya sea política o religiosa.

Me gusta debatir normas o posiciones, intransigentes, sin imponer pautas aunque simple parezcan, me he dado cuenta que una sonrisa y un estrechón de mano sincero!!, son más puros que un reconocimiento forzado, plasmado en un trozo de papel.

Hoy mi madurez, mis años y la experiencia vivida me ha enseñado que es preferible que te «recuerden un día a que te ignoren o aborrezca toda la vida»!!

Según escribió el poeta Brasileño Mario Andrade:

Sí…. ¡tengo prisa!… por vivir con la intensidad que solo la madurez puede dar;  «Mi meta es poder llegar al final de mi vida, satisfecho, en paz con los seres que quiero y admiro con mi propia conciencia”.
por: F.G. Quintino Pérez

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