Los alumnos de vuelo

Un Consejo a los nuevos instructores:

Hace poco, unos días atrás, pude contactar con un alumno «mío»;  Claro!!!!… Mío.  no es un término posesivo que utilizo, si no es como un fruto que lograste  entregar a esta actividad tan querida de la aviación.

Es algo parecido a enseñar a caminar a un hijo, corregirle sus errores  conduciendo sus pasos tropiezos, evitando la caída, provocada quizás por alguna equivocación.

Que satisfacción se siente cuando después de haber logrado su «soleo», comienza su verdadero reto en este largo camino, perfeccionar lo que tantas veces insististe, y que ya solo podrás observar desde lejos.

Aquellos primeros consejos, saber explicar y  desde luego que entienda, cuál fue el error cometido, como hizo contigo tu primer instructor.

Saber cuándo ser exigente en su primera etapa o cuando debes echar de menos minimizando la magnitud de su desacierto, para que no se traumatice y asimile mejor «en tierra» después de explicarle lo que hubiese significado tal equivocación si hubiese estado solo.

Saber que compartiste a su lado, los peligros de un controvertido vuelo y que con tu experiencia libraste del accidente y forjaste con esta acción, a un capacitado piloto.

También  tienes que saber que no todos tus alumnos responden igual, algunos son lentos en su asimilación, pero constantes y fijan lo aprendido …  otros asimilan rápidamente y captan tus mensajes, pero ¡¡ojo!!…. también pueden ser desorganizados, olvidadizos y hasta despreocupados en un chequeo, o acción a tomar, debes saber evaluar y exigir hasta consolidar el conocimiento en él,  que asimile  y siempre recuerden como corregir una acción determinada.

Por eso es importante, que tú sepas evaluar a tu alumno piloto, saber sus reacciones debilidades, sus meritos y sobre todo ir cultivando su espíritu, su honestidad, preocupación y hasta su interés en convertirse en un futuro instructor.

Recuerda que no todos tienen «aptitudes, ni actitud», como formadores y  tú deber es no errar, pues en un futuro no habría tiempo para enmendar  equivocaciones.

Los años son el perfecto juez que evalúa tus conocimientos y aptitudes son los que aprueban tus teorías y principios elementales que debes compartir con tus alumnos.

En muchos casos, gran parte de tus hijos llegan a superarte en maquinas  de mayor porte o más complejas,  en rutas mas lejanas…… y que orgullo se siente saber que fuiste tú, el que los formaste y hasta te sientes participe, de sus logros, y lo disfrutas calladamente. y un buen día uno de esos que no te imaginas, quizás sentado al ordenador en cualquier red social,… te encuentras este mensaje que te llena de regocijo.

«Saludos! instructor»!!,………………. y él !! ..con  gran respeto, pronuncien tu nombre y te saluda cariñosamente!………! es tu verdadero regalo!!

Francisco G. Quintino

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