¡Simples reflexiones!

Apóstol, poeta, héroe nacional

El Maestro

José Martí,  redacto en 1889, varios artículos para la revista que titulo La edad de Oro, en cuatro números  para los niños de América, y que desde luego sería el patrón de como el concibió esa naciente generación,…como sería el Cubano libre de América!!

Desde que nos iniciamos en nuestra educación, nos hablaban de nuestros patriotas entre ellos nuestro mas insigne y destacado ideólogo;..  José Martí Pérez,…. Apóstol, héroe, Poeta Nacional;…. Pero!! acaso cuando crecemos y nos enfrentamos a la vida, sabremos valorar las dimensiones y enseñanzas de este luchador por la libertad de Cuba.

Martí desde hace mas de dos siglo, con su gran amor a Cuba, entre versos y estrofas nos señaló el camino que debíamos andar todos los Cubanos dignos.

No hacían  falta, mas nuevos ideólogos ni falsos mesías, usurpadores  del verbo y la palabra de Martí, la verborrea de los autoproclamados líderes de un pueblo.

¿Porqué? volver a escuchar en otro timbre de voz  lo que nos enseño nuestro más destacado patriota;  Aquellos repetidores de su palabra que proclamaban  tergiversadas enseñanzas adaptadas a conveniencias políticas actuales, que desencadenaron el odio y  la deshonra en muchos buenos cubanos.

O Acaso no fueron  lo suficiente  brillantes  o pasaron de época aquellos patriotas que lucharon por la independencia de nuestro pais,  y tenemos que seguir a nuevos líderes como ejemplo de ¿el hombre nuevo?,… sean de otros países lejanos de la Patagonia o continentes muy distantes del nuestro, con diferentes lenguas, culturas e idiosincrasias,

Creo que ahí es donde esta nuestros errores!! los cometidos, cuando verdaderamente se pierden estos valores  de la libertad y de la honradez.

El mal triunfa cuando se ignora o se menosprecia su fuerza…. el mal es el enemigo del bien y no se puede ignorar.

Martí en su artículo de la «Edad de Oro» escribió para nuestros niños como un gran legado;

«Libertad, es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. El niño, desde que puede pensar, debe pensar en todo lo que ve, debe padecer por todos los que no pueden vivir con honradez, debe trabajar porque puedan ser honrados todos los hombres, y debe ser un hombre honrado.

El niño que no piensa en lo que sucede a su alrededor, y se contenta con vivir, sin saber si vive honradamente, es como un hombre que vive del trabajo de un bribón, y está en camino de ser bribón. Hay hombres que son peores que las bestias, porque las bestias necesitan ser libres para vivir dichosas: el elefante no quiere tener hijo cuando vive preso: la llama del Perú se echa en la tierra y se muere, cuando el indio le habla con rudeza, o le pone más carga de la que puede soportar. El hombre debe ser, por lo menos, tan decoroso como el elefante y como la llama. En América se vivía antes de la libertad como la llama que tiene mucha carga encima. Era necesario quitarse la carga o morir.

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. estos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que le roban a los pueblos su libertad, que es robarle a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana».

Debemos recordar siempre que la historia de los pueblos se repite, y que la vida es ciclica,  y este articulo es vigente para aquellos pasados y para nuestro presentes tiempos.

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