¡EL RECUENTRO!

DSC01005.JPG

«El arco susurra a la flecha antes de lanzarla:…………¡me debes tu libertad!     Rabindranath Tagore.

Para mi esta palabra no tenía  mucho sentido, hasta que un día presionado por las circunstancias, sentí la necesidad de pensar un poco más en su significado y todo lo que encerraba para mí.

Pero la vida! te tiene reservado  algo de esos momentos  en el transcurso de ella, o al menos te hace pensar sobre la importancia que puede representar en nuestra vida, un posible «reencuentro».

Claro! que para reencontrar es necesario conocer y que la persona que conoces cumpla con todo una serie de  requisitos esenciales para tí, podríamos llamarles «parámetros individuales de aceptación» o de vínculos de amistad.

Reencuentro ….literalmente esta palabra significa «volver a encontrar»  algo que ya conocimos, en cualquier lugar, día  o  momento de nuestra existencia.

Para mí, su más acertado significado..  no era relevante ni siquiera me detenía e  interesaba, quizás porque era un poco inmaduro, producto de la corta edad.

Pero una vez que perdimos de nuestro cotidiano entorno aquel reiterado encuentro, volvimos a pensar en él…. y quizás con lamentos, de no volver a repetirlos.

Pero ¿sabremos acaso? cual fué  su verdadero significado para nosotros y para nuestra vida.

¡No!, creo que No!…, puesto que en nuestras vidas son pocas las veces, que apelamos a esta acción, muchas veces conocemos a una persona compartimos un tiempo y después desaparece de nuestro entorno y simplemente lo aceptamos como un hecho más irrelevante que termino.

Algo fugaz sin mucha relevancia para nosotros.

Pero!  no siempre sucede así, en nuestra existencia, hay personas que significan mucho, aquellas que siempre deseábamos  estuvieran en nuestro lado, que compartieran durante mucho tiempo nuestras vidas  y que nunca pensamos  que  podían alejaran de nosotros, un infortunado día, dejando un gran vacío.

Pero la vida tiene sus más estrictos caminos, del que no te puedes apartar, de aquel que no puedes escapar muy similar al laberinto del rey Midas.

¿Cuánto soñé?, en volver a reencontrar a mi padre que una vez partió hacia otras tierras….. y del que nunca más, volví a encontrar.

Cuantas veces soñé con volver a acariciar la mano de mi madre, volviendo a reencontrar su tierna mirada y tampoco pudo ser así.

Pero sabes que esas personas Ya no pertenecen a tu mundo, siendo imposibles volverlas a ver y cierta tranquilidad te sirve de consuelo, recompensando tu nostalgia, por tales ausencias.

Pero qué miedo se siente, cuando a punto de reencontrar a otro ser amado, que por muchas circunstancias de la vida, se encuentra lejos de ti, donde el tiempo, quiso hacer borroso su rostro y su recuerdo que conservas a pesar del tiempo transcurrido.

Una emoción te embarga y a la vez el temor de una respuesta lacerante que pueda herir tus sentimiento te retrae, te inmoviliza y hasta te vuelve indeciso de caminar temeroso a ese reencuentro.

Que difícil y que frustrante fué saber que Ya tu no representabas para esa persona lo que anhelabas y guardabas  en tu corazón, que el tiempo dejo huellas  y  reproches y quizás muchos rencores,  que esa persona a pesar de ser muy querida para ti, simplemente no supo mantener el amor que tu le guardabas, junto a su recuerdo, que regabas con lagrimas para que no desapareciera de tí.

Me sucedió una vez con mis dos hijos varones cuando los visite después de veinte años de separación, que vacio de amor me sentí, Tenia a dos seres completamente distintos a los que una vez deje, para no truncar sus futuros, a pesar de mis equivocados criterios.

Muchas veces me senté bajo un árbol, en un parque desierto, a meditar mi error o decisión controvertida, que muchos años atrás cometí, y que nunca pude subsanar.

M e di cuenta que mi error, jamás fué perdonado y que era mejor no haber pasado por ese reencuentro, tan frustrante de mi vida y seguir conservando aquellos recuerdos pasados, hasta que dejaran de existir.

Sin embargo la vida o el creador, te vuelve a poner en aquel camino que una vez anduviste, quizás como comprobando tu sabiduría o tu capacidad de perdonar.

Si y a pesar de todos las incongruencias, reproches  y desatinos que te atormentaban, tú corazón te exigía volver a  acariciar su cabeza, como una vez lo hiciste cuando eran niños, subsanando así tus errores de joven y volver abrir tu corazón destrozado por la ausencia.

Al hablar de reencuentro, vuelve a mi mente otro hecho que me tuvo temeroso de volver a vivirlo.

Si sentí miedo!!.fue cuando mi hija, decidió emprender el camino hacia otros horizontes  en virtud de su desarrollo personal  y de unirse posteriormente a nosotros en tierras del Quijote.

Por un lado sentí el regocijo y la posibilidad de volverla a tener a mi lado, de compartir abrazos, besos y por qué no, una lagrima.

Si tenía miedo!….

De que se complicara su viaje y no pudiese acudir al reencuentro, quizás casual o planificado, de mi hija.

Después de esperar unas cuantas horas en el aeropuerto, anunciaron la llegada de su vuelo, mi corazón parecía que se me salía de mi pecho, una serie de preguntas, abordaron muy rápidamente my mente.

Saldrá todo bien, tendrá problemas y no la dejaran entrar, a pesar de su visado en regla.

En fin después de 10 o 15 minutos de atormentados pensamientos, apareció mi hija traspasando el umbral de aquella puerta.

Casi de inmediato su mama y YO nos fundimos en un abrazo, que ponía fin a tantas dudas y miedo de no volver a reencontrarla.

La vida, el señor me había premiado, no tuve que pasar por lo que hace años pase, de aquel reencuentro  tan incomprensivo.

¡Gracias a Dios!

Deja un comentario