Muchos de nuestros hijos nacidos en Cuba revolucionaria , juraban lealtad y continuidad a los principios de Ernesto «Che» Guevara, mas tarde, «El Guerrillero Heroico»
Pero yo me pregunto?…, acaso esta figura emblemática inculcada, sembrada a nuestro hijos era verdaderamente el modelo del hombre nuevo que deseábamos para nuestros sucesores.
La figura del Che, se inserto en nuestra historia como aquel soldado que lucho en la Sierra junto a Fidel, por derrocar el regimen de Fulgencio Batista, y que después del triunfo revolucionario, ocupo diferentes cargos en la nomenclatura política y del gobierno, después del 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana.
Diferntes cargos administrativos y politicos desempeño, entre ellos jefe de la fortaleza de la Cabaña, presidente del Banco, ministro de industria, entre otros.
No fue hasta su caída en tierras Boliviana que se patentizo y se hizo tributo aquel «paladín de la libertad», ejemplo póstumo a nuestras futuras generaciones surgiendo así, la mística figura del «Guerrillero Heroico» el ídolo de las futuras generaciones de niños pioneros.
Quien era el Argentino, Ernesto Guevara de la Serna.
Agradezco a un admirador mío; Cesar Vidal, su excelente artículo que habla de esta figura, que cerceno la historia cubana de José Martí, Maceo, Agramonte y de muchos patriotas mas de nuestra verdadera independencia de la metropolis, por eso copio íntegramente su artículo, que recoge la vida y el pensamiento del verdadero «CHE».
Cincuenta años de la muerte del CHE.
Este mes se cumplen los cincuenta años de la muerte de Ernesto Che Guevara, Durante este tiempo, ha sido un punto de referencia para la izquierda inmortalizado en camisetas, tazas y libros.
El «Che» ha sido incluso comparado con Jesús de Nazaret también, supuestamente revolucionario, joven y ejecutado por un imperio.
Sin embargo la realidad histórica de Guevara no resulta tan positiva ni halagüeña . Basta recordar su discurso del 11 de diciembre de 1964 ante la asamblea General de las Naciones Unidas: «Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, si, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. «Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba».
Tampoco puede ocultarse su racismo. De los indígenas, escribiría que era una «grey hedionda y piojosa»; De los campesinos bolivianos que eran «como animalitos » y de los negros que eran «magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño», acertó cuando menos llamativo procediendo de alguien a quien sus compañeros llamaban el Chancho por su poca afición a bañarse.
La violencia revolucionaria estuvo para él antes que la legalidad. Como relataría José Vilasuso, que perteneció al organismo encargado de los procesos judiciales en La Cabaña, en Cuba, en Cuba, las instrucciones del Che habían sido: «No demoren las causas, esto es una revolución, no usen métodos legales burgueses; el mundo cambia, las pruebas son secundarias. Hay que proceder por convicción. sabemos para qué estamos aquí. Estos son una pandilla de criminales, asesinos, esbirros…Yo los pondría a todos en el paredón y con una cincuenta, ra,ta,ta,tata,tata…»
Igualmente en una entrevista concedida a San Russ, del London Daily Worker, recogida por la revista Time el 21 de diciembre de 1962, afirmo: «Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, los habríamos usados contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la Ciudad de Nueva York» .
No se trataba de una balandronada. En 1968, en táctica y estrategia de la Revolución Cubana, aparecida en Verde Olivo, recalcaba: «El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre y debe continuarse la ruta de la liberación, aunque sea a costa de millones de víctimas atómicas».
Guevara nunca fue un genio militar y ni siquiera llegó a táctico discreto, fué un fanático comunista, machista y racista ansioso de derramar sangre.
Unos meses antes de su muerte, en un artículo publicado el 16 de Abril de 1967en un suplemento especial de la revista Tricontinental, había afirmado: «El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa mas allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierten en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar.
Nuestros soldados tienen que ser así, ; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal(…) Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total».
Cuesta creer que su muerte no evitó males sin cuento al género humano. A cincuenta años de distancia, con la historia en la mano, llevar hoy su imagen solo puede atribuirse a la maldad, a la ignorancia o a la estupidez.
Articulo escrito por: Cesar Vidal, Tribuna Abierta
Diario las Américas 15 de Octubre 2017
Conclusiones:
Acaso la historia no se conto como había surgido o simplemente, se tomo una figura para confundir e idealizar a un pueblo, y crear un héroe legendario necesario para las venideras generaciones, que debían aprender e inmortalizar su ejemplo.
Ocultando al mundo de su verdadera identidad y de sus verdaderos propósitos guerreristas y de conquistas, bañadas en sangre, que podría ser también sangre inocente.
Como es posibles que inculquemos a nuestros hijos, a seguir ese ejemplo, de odio hacia la humanidad, sosteniendo el estandarte rojo de la hoz y el martillo, bolchevique del comunismo rapaz
«La mentira camina cien años, y la verdad la alcanza en un día», todos estuvimos equivocados, sin saber la verdadera historia; conocida hoy, explorada por cientos de gente, ávidos de saber y difundir la verdadera historia de aquel argentino llamado el «Guerrillero Heroico».
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